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En 2018 la minería del Fondo del Mar se hará realidad en Nueva Guinea

El aprovechamiento del fondo del mar lo imaginó Julio Verne en su novela 20 mil leguas de viaje submarino, pero será una realidad en las costas del Pacífico Sur.

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Los avances tecnológicos, así como la búsqueda de nuevos yacimientos, son dos impulsos que promueven la diversificación en la industria extractiva, la cual ahora voltea sus ojos y está a punto de hacer realidad una nueva forma de la explotación y extracción de minerales: la minería del fondo del mar.

Como su nombre lo indica, se trata de una minería submarina, de extraer minerales del lecho marina, de explorar las profundidades de los mares, proyecto que podría hacerse realidad en Papúa, Nueva Guinea, el próximo año por parte de la empresa Nautilius Minerals.

El camino recorrido para llegar a este punto ha sido largo, pero se ha logrado superar todos los inconvenientes y aprovechado toda la tecnología existente y probada, para hacer de este un proyecto sustentable y amigable con el ambiente.

La regulación internacional

La proliferación de plataformas submarinas extractoras de petróleo llevó a la Organización de Naciones Unidas (ONU), a crear la Autoridad Internacional para los Fondos Marinos (AIFM -en inglés International Seabed Authority, ISA-), institución que regula el uso del subsuelo de los mares internacionales, sus cuidados y compensaciones.

La AIFM es un organismo internacional autónomo cuya sede se encuentra en Kingston, Jamaica, establecida para organizar y controlar las actividades de exploración y explotación de los recursos en los fondos marinos y oceánicos, así como su subsuelo, fuera de los límites de la jurisdicción nacional.

Desde su creación, ha aprobado 27 contratos de exploración, la mayoría de ellos a partir de 2011, los que tienen una duración de 15 años, tiempo durante el cual se permite la exploración minera en un millón de kilómetros cuadrados en el fondo de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.

En 2010 China pidió a esta entidad permiso para explotar una zona al suroeste del océano Índico, mientras que Francia y Rusia están desarrollando tecnología propia para avanzar en la extracción submarina, principalmente porque mucho del material estéril en los yacimientos submarinos es rico en elementos que son requeridos por la industria farmacéutica.

Solwara 1, el proyecto de Nueva Guinea

Nautilius Minerals, empresa de origen canadiense, obtuvo la primera concesión privada del mundo para explotar recursos minerales del fondo marino. La empresa planea extraer unas 870 mil toneladas, entre oro y cobre, en la costa de Papúa Nueva Guinea durante la vigencia de la concesión.

Creada para la exploración del lecho marino en busca de sistemas masivos sulfurados (SMS por su sigla en inglés: Seafloor Massive Sulphide), más conocidos como nódulos marinos en el mundo minero, tiene definido y explorado su primer prospecto, destaca el portal latinomineria.com

Llamado Solwara 1, el proyecto está ubicado en aguas territoriales de Papúa Nueva Guinea.  El depósito se encuentra a una profundidad media de 1,600 metros. No es el único de Nautilus Minerals, porque tiene planes para trabajar en otras áreas de Papúa Nueva Guinea y también en Fiji, Tonga, las Islas Salomón, Vanatu y Nueva Zelanda en el Pacífico Occidental.

El proceso de exploración en Solwara 1 tuvo resultados muy auspiciosos: una ley de 7.2% de cobre, 6.4 gt de oro, 34 gt de plata y 0.9% de zinc. Este conocimiento geológico permitió a la empresa elaborar su plan de desarrollo comercial.

El proyecto Solwara 1 tiene una vida útil proyectada de tres años, en los que espera producir entre 70 y 80 mil toneladas de cobre por año, junto a unas 120 mil onzas de oro, dependiendo de que se cumplan las estimaciones hechas por los geólogos y que las condiciones de operación se ajusten a los parámetros de diseño.

La inversión al momento de la puesta en operaciones de Solwara 1, habrá sumado los US$500 millones.

Tecnología probada

La tecnología que se utilizará en este proyecto ha sido probada previamente por las industrias del petróleo, gas, y también de dragado marino.

Tiene tres componentes principales del sistema de explotación: las herramientas de producción del lecho marino (SPT, Seafloor Production Tools), el sistema de levante del mineral (RALS, Riser and Lifting System) y el navío de soporte de la producción (PSV, Production Support Vessel).

Varias empresas intervinieron en el diseño del equipamiento de producción submarina. Por ejemplo, el tambor rotatorio de producción del BC fue diseñado y construido por Sandvik, en Austria, usando un diseño similar al de las rotoexcavadoras que se emplean en la minería subterránea.

Las zapatas para todas las unidades SPT fueron diseñadas y construidas por Caterpillar, utilizando diseños existentes aplicados en excavadoras convencionales. La modificación de las zapatas para uso submarino fue completada por SMD en consulta con Caterpillar y Sandvik.

Las bombas para pulpas de las tres unidades SPT fueron provistas por la empresa Damen, uno de los principales fabricantes mundiales de este tipo de implementos.

Los sistemas hidráulicos de las unidades SPT provienen de equipamiento convencional de Bosch Rexroth, con adaptaciones introducidas por SMD. Las mangueras flexibles para las tres unidades SPT fueron suministradas por la alemana ContiTech AG y son similares a las mangueras de goma que se utilizan en faenas de bombeo de pulpas minerales.

Una parte importante de todas estas máquinas de producción submarina, es que ya fueron fabricadas y entregadas al dueño.

La minería del fondo del mar ya no es un proyecto, es una realidad a corto plazo.