El plomo, mitos y realidades

El plomo, mitos y realidades

El Hombre ha utilizado el plomo desde que lo descubrió, se usa en pinturas, juguetes, baterías de auto, aislantes y muchas otras cosas.

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Cuando se menciona la palabra plomo, inmediatamente esta se asocia con la contaminación, produce una reacción negativa de parte de la población, especialmente aguda, cuando se trata de políticos y legisladores

Por regla general esto ocurre cuando se carece de información científica acerca de las propiedades de estos minerales, lo cual implica que algunas personas sean arrastradas por las corrientes de opinión prejuiciosas.

El plomo pertenece al grupo de elementos metálicos conocido como metales del bloque “P”, que están situados junto a los metaloides o semimetales en la tabla periódica. Este tipo de elementos tienden a ser blandos y presentan puntos de fusión bajos.

El portal uniplom.es describe las propiedades del plomo, partiendo de que ofrece, entre otras ventajas, la de tener un punto de fusión bajo y una maleabilidad extrema, la que permite su fácil moldeo, procesado, laminado y soldado.

Una de sus características es la alta resistencia a la corrosión, por lo cual son numerosos los ejemplos de productos de plomo que han perdurado a través de los siglos.

Comparado con otros metales, el plomo tiene poca resistencia mecánica, a lo que se une su tendencia a fluir y su poca capacidad frente a la fatiga, propiedades éstas que le hacen poco adecuado para usos que exijan esfuerzo mecánico.

Raramente se utiliza el plomo puro, es más frecuente su empleo con la adición de pequeñas cantidades de material aleante, las que mejoran sus características mecánicas.

Cuando se trata de conseguir un material de gran resistencia puede acudirse al acero con recubrimiento de plomo.

La abundancia del plomo

El plomo es relativamente abundante y sus concentrados pueden obtenerse fácilmente a partir del mineral bruto, dando origen al plomo metal con un consumo energético relativamente modesto.

Todo ello se traduce en un precio de mercado bajo, en comparación con el de otros metales no férreos.

El plomo puede reciclarse, obteniéndose plomo secundario, por ejemplo, a partir de baterías desechadas, de chatarras, residuos plomíferos, así como de otros productos o residuos que contengan plomo, como de procesos productivos de otros metales como acero, cobre o cinc.

Los principales usos de este metal se ven en la fabricación de diversos productos tales como baterías, pigmentos, aleaciones, cerámicas, plásticos, municiones, soldaduras, cubiertas de cables, plomadas y armamento, entre otros.

Otro muy difundido es en la alfarería y productos de cerámica. El nombre plomería, utilizado en América Latina para describir los trabajos propios de los fontaneros, proviene de la utilización del plomo en las antiguas tuberías para agua, especialmente, en las uniones.

Peligros

El plomo es un metal presente de forma natural en la corteza terrestre, que es tóxico y su exposición continua afecta al organismo, especialmente si llega a consumirse.

La minería de plomo, su metalurgia, transformación y empleo, al igual que su recuperación y reciclado, son acciones que producen emisiones y pérdidas varias, pero la acción responsable de la industria minimiza los riesgos.

Cuando se emplean las mejores tecnologías y existe una buena organización, los procesos de metalurgia logran que las emisiones y la exposición se reduzcan a un mínimo.

Su uso se ha descontinuado en juguetes, productos de belleza y en tuberías de transporte de agua potable.