Las piedras que manos guatemaltecas transforman en joyas de gran valor

Las piedras que manos guatemaltecas transforman en joyas de gran valor

El jade se recolecta en el país, pero la industria artesanal se ve amenazada por la extracción ilegal

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Cuando se habla de operaciones mineras, la primera imagen que viene a la mente no es la de los productos trabajados, ni la de fase de transformación del mineral, es la de un túnel y personas con picos y piochas escarbando en el interior de una montaña. Sin embargo, también existe la minería de recolección y su mejor ejemplo es la industria de jade en Guatemala.

Siendo artesanal, de recolección de piedras sobre campos fértiles, aunque pudiera explotarse desde canteras, la industria de jade ha logrado ser sostenible y dar empleo a más de millón y medio de guatemaltecos desde los años 70’s. Sin duda es un ejemplo a seguir.

El jade fue explotado en la antigüedad por siete culturas mesoamericanas, entre ellas las Olmeca y Azteca, cuyos habitante comercializaban y tallaban el jade originario de Guatemala. Esta industria sucumbió con la llegada de los españoles, quienes en su ignorancia del valor de lo que para ellos era una simple piedra, abolieron su uso.

Los españoles buscaban oro, pero vieron en los ídolos tallados en jade, una muestra de idolatría. Como la conquista también implicaba que los pueblos originarios de Mesoamérica se convirtieran al cristianismo, estos tenían que dejar de lado la práctica de tallas esculturas de sus “falsos dioses”, y el jade fue proscrito.

Nuevo auge

El redescubrimiento del jade en Guatemala y el nacimiento de la industria ocurrió gracias a Jay y Mary Lou Ridinger, quienes en 1974 exploraron la región del valle del río Motagua y en 1975 localizaron las áreas de los yacimientos, al ubicar piedras de jadeíta en la superficie de varios terrenos.

Jade artesanal

Con el propósito de preservarlos y prevenir la “fiebre de jade”, los esposos Ridinger no divulgaron su ubicación, pero iniciaron su explotación de la misma forma que lo hicieron los mayas, recolectando las piedras, verificando la calidad de cada una, sin intervención de maquinaria alguna.

Hoy la industria del jade en Guatemala reporta múltiples beneficios, desde los agricultores que ven como sus campos de cultivo quedan libres de obstáculos al ser retiradas las piedras que impiden su labranza, hasta los mineros, recolectores y buscadores de las piedras.

También el consumidor final se beneficia, porque adquiere un producto proveniente de una industria verde, amiga del ambiente, porque la recolección de jade es superficial, no existe movimientos de tierra con maquinaría, no se contaminan ríos y no hay tala de árboles.

El jade de Guatemala no se somete a ningún proceso químico, por lo cual no hay decoloración, ni lleva tintes, polímeros impregnados o un tratamiento térmico, acciones comunes en Asia.

La industria ilegal

Los esposos Ridinger mantuvieron a salvo el secreto de los yacimientos guatemaltecos. Nunca promovieron su extracción por canteras, buscaron el crear una industria verde, que permitiera el desarrollo de varios guatemaltecos y preservara los recursos naturales.

Su secreto fue divulgado por un grupo de científicos, quienes sin mala intención, a principios del Siglo XXI dieron a conocer la ubicación de los yacimientos, situación que atrajo desde oriente, la mirada de personas inescrupulosas a quienes solo les importa obtener el mineral y la ganancia que este les de.

Para ellos el jade es dinero. No tiene valor cultural, no les importan los recursos naturales que se destruyan para obtenerlo, solo les importa el precio que paguen comerciantes de China y Taiwan, que demandan este mineral, escaso en sus tierras.

El jade guatemalteco, especialmente las joyas que se elaboran de este, es muy apreciado por su calidad y, sobretodo, porque proviene de procesos que no implican explotación laboral, como ocurre en otros países, por ejemplo Birmania o la propia China, en donde las personas trabajan en condiciones infrahumanas.

Pero la explotación ilegal ha iniciado y las autoridades no han tomado muchas acciones para impedirlo, en parte, debido a la corrupción imperante en el sistema guatemalteco. En la Sierra de las Minas ocurren excavaciones ilegales, que utilizan maqui­naria pesada y sacan de contrabando las piedras de jade.

Durante la administración del gobierno Patriota de Otto Pérez Molina, se incrementó la extracción de jade de forma ilegal y se estima que, en 2014, salieron rocas de jade con un valor de más de 100 millones de dólares.

La preservación de los recursos naturales para uso y beneficio de los guatemaltecos es necesaria. En los últimos años se lograron grandes decomisos, pero es necesario que las autoridades ejerzan mayores controles, para evitar la extracción ilegal del jade guatemalteco.

Fotos Vive La Antigua, Que pasa, EU.