El oro que dejó nueva vida

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La Mina Marlin está reconocida como un santuario para aves por ebird.com

El oro que dejó nueva vida

Un instituto para educación básica, un centro de salud y una cancha polideportiva, son algunas de las herencias de la mina Marlin.

Una tierra de bonanza y riqueza de climas y bosques agradables con suficiente agua, es la descripción que hizo Antonio Fuentes y Guzmán del territorio conocido en la colonia como el Antiguo Tejutla.

La mina Marlin tuvo una producción promedio anual de 250 mil onzas de oro y más de 6.1 millones de plata.

Q3 mil millones recibió el Estado, hasta noviembre de 2016, entre el pago de impuestos y regalías.

En 1998 se descubrió la veta de oro y plata que permitió el establecimiento de la mina Marlin

A 314 kilómetros de la capital se encuentra un territorio que, durante los tiempos de la conquista española, se le conoció como el antiguo Tejutla, área que hoy ocupan los municipios de Sipacapa, San Miguel Ixtahuacán y Tejutla, en el departamento de San Marcos.

Una comarca que Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán describió en su obra, “Recordación Florida”, como “una tierra de bonanza y riqueza de climas y bosques agradables con suficiente agua”.

Sin embargo, la bonanza y la riqueza descritas por el cronista nunca fueron aprovechadas para alcanzar el desarrollo de la población y satisfacer sus necesidades básicas.

La pobreza y la falta de oportunidades fueron creciendo en los municipios, situación que hizo que muchos pobladores emigraran en busca de nuevas oportunidades, muchos de ellos, tomaron rumbo al norte, para alcanzar el sueño americano, otros migraron internamente.

Los envíos de las remesas de quienes lograron radicarse fuera del país, especialmente en Los Estados Unidos, empezaron a brindar nuevas oportunidades a las comunidades.

La actividad agrícola cambió, algunos pobladores se especializaron en nuevos cultivos y todo ello hizo florecer diversas actividades comerciales y económicas, todas relacionadas con plantaciones de maíz, frijol, papa y café.

Pero esto no era suficiente, el desarrollo general no llegaba, porque el beneficio era particular, para aquellos grupos familiares que tenían a un familiar que les proveía.

Brilla una esperanza

La vida en la antigua Tejutla tomó un rumbo diferente cuando, en 1998, un geólogo guatemalteco descubrió una veta de oro y plata que abarcaba terrenos localizados en San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa.

Este descubrimiento permitió vislumbrar nuevos horizontes económicos y comerciales ante las perspectivas mineras, las que empezaron a ser una realidad al establecerse la Mina Marlin, cuyo proceso inició en noviembre de 2003, cuando el Ministerio de Energía y Minas (MEM) concedió la licencia de exploración a la empresa Gold Corp.

Así fue como a mediados de 2004, dio inicio la construcción de un camino, con tramos que por momentos fueron espinosos y difíciles de superar, de lo que sería el establecimiento de la Mina Marlin. Fue a finales de 2005, cuando se terminó el proceso y la mina estaba lista para iniciar operaciones.

Las dificultades enfrentadas tuvieron, básicamente, un factor en contra: el desconocimiento de lo que significa un proceso de minería a cielo abierto.

Esta situación fue aprovechada por diversos grupos opuestos a la industria minera, los que aseguran defender los intereses de las poblaciones en donde se instalan los proyectos, pero que son agrupaciones que regularmente no está integradas por personas de la comunidad y por ello, se oponen pero nunca ofrecen otros proyectos que lleven desarrollo y prosperidad a quienes dicen defender.

La empresa desde sus inicios contemplaba el desarrollo de proyectos paralelos a la explotación de los minerales, que eran parte de las

prácticas de Responsabilidad Social Corporativa, los que luego de implementarse, hoy son ejemplo para la industria extractiva en otros países.

“Antes de que comenzaran los trabajos del cierre del Tajo Marlin, la empresa impulsó un programa de socialización, en el cual también se incluyó al sitio denominado La Escombrera (donde se guardan suelos estériles o sin oro y plata, o de baja ley (con muy pocos minerales preciosos)”, afirmó GoldCorp al ser consultada acerca de estos proyectos.

Alfredo Gálvez, gerente general de Montana Exploradora, subsidiaria de Goldcorp y empresa que opera la Mina Marlin, informó que luego de culminar el período de explotación, cuando finalicen las operaciones de minado, vienen otras fases propias del proceso de cierre, entre ellas las de la recomposición de áreas verdes.

La herencia

La mina Marlin alcanzó una producción promedio anual de 250 mil onzas de oro y más de 6.1 millones de plata. Los primeros cinco años exportó, en millones de onzas, 1.2 de oro y 11.8 de plata, ubicándose como la principal empresa exportadora de oro en Centroamérica.

Estas exportaciones significaron ingresos al Estado, los que hasta noviembre de 2016, fueron superiores a los Q3 mil millones, entre el pago de impuestos y regalías.

Pero hubo, además, decenas de pequeñas y medianas empresas que surgieron en la localidad como proveedores para la mina, la que también brindó centenares de empleos a la población local, y de comunidades circunvecinas.

Los comercios, ventas de comida, hotelería, transporte, constructoras y de otros servicios que florecieron, si querían tener relación comercial con la mina, tenían que cumplir un requisito: estar incorporados a la economía formal, debían estar registrados en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).

Esto significa que la empresa colaboró en que pequeños contribuyentes, algunos de ellos que durante años habían vivido dentro de la economía informal, se incorporaran a los núcleos formales que tributan al Estado.

Unas quince mil familias fueron beneficiadas directa o indirectamente por la llegada de la empresa minera, pues dio empleo directo a dos mil personas y a otras dos mil que trabajan para los contratistas.

Se fomentó la cultura de ahorro entre los trabajadores mineros, quienes al abrir una cuenta en la Asociación Solidarista de los Trabajadores de Montana (Asotramón), empezaron a obtener ganancias, ya que la empresa ayudó con una cantidad para fortalecer la generación de dividendos de los ahorrantes.

Finalmente, en los predios en donde se desarrolló la mina y todos los terrenos que de una u otra forma afectados durante el proceso de explotación, hoy se desarrollan proyectos ambientales que incluyen la reforestación y la promoción de nuevos cultivos, que con el tiempo, dejarán a las comunidades nuevas oportunidades.

También se realizaron inversiones en educación e infraestructura. Entre ellos se cuentan canchas polideportivas, construcciones de escuelas, aulas de primaria, salones comunales y escolares, centros de salud, y un fuerte apoyo a los estudiantes de educación básica y de nivel diversificado.

No solo fue la edificación de los centros, también se procuró la contratación de maestros de educación primaria para cubrir el déficit que se tiene en la región, debido a la falta de recursos y atención de parte del Estado.

Si instalaron varios proyectos de agua en comunidades vecinas al área de operaciones mineras, cuyos habitantes ahora tendrán ese valioso recurso para uso doméstico y riego.

La Fundación Sierra Madre, brazo social de Montana Exploradora de Guatemala, tiene a su cargo la capacitación de los habitantes del área de influencia minera en materia de producción agropecuaria.

Este es el legado de una empresa que demostró que la Responsabilidad Social Corporativa, permite realizar proyectos ejemplares.

El caserío San José La Frontera, de Comitancillo, San Marcos, estrenó a fines de 2016, el edificio del Instituto de Educación Básica, el cual también tiene un salón comunitario.

En aldea Cancil, Sipacapa, San Marcos, con financiamiento minero, se construyó un edificio escolar en 2016, donde funcionará el Instituto de Educación Básica.

En el cantón Las Hortalizas, Tejutla, San Marcos, con recursos del programa minero Línea 69 KV, autoridades comunitarias construyeron una cancha polideportiva.

En la aldea El Salitre, San Miguel Ixtahuacán, San Marcos, la Mina Marlin entregó un centro de salud para beneficio de sus habitantes.

En 2016 se graduaron 52 jóvenes de San Miguel Ixtahuacán y de Sipacapa, en el nivel diversificado. La región cuenta ahora con más profesionales.

Mujeres del caserío Chimbatz, San Miguel Ixtahuacán, fueron capacitadas por la Fundación Sierra Madre para cultivar hongos y elaborar insecticidas orgánicos.