Revolución mundial por la Amazonía centra atención en minería ilegal

Revolución mundial por la Amazonía centra atención en minería ilegal

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La protesta mundial por la aparente indiferencia del presidente brasileño Jair Bolsonaro ante los incendios sin control que arrasan con buena parte de la Amazonía conduce inevitablemente al tema de la minería ilegal en la selva tropical más grande del mundo, región rica en oro, cobre y mineral de hierro y varios otros minerales.

Actualmente, 22 terrenos indígenas en el país con un total de 3,1 millones de hectáreas, donde viven aproximadamente 48.000 indígenas, tienen áreas arrendadas ilegalmente.

Según los datos del regulador minero, ANM, hay 17.666 solicitudes de minería artesanal a la espera de la aprobación del regulador para comenzar a explorar minerales.

Los datos, publicados el 30 de junio, también muestran que 2.394 campamentos artesanales tienen licencia y están activos en Brasil dentro de las 15 reservas mineras autorizadas por el gobierno.

La región amazónica alberga seis de las reservas, siendo las más notorias Médio Tapajós, Río Madeira, Peixoto de Azevedo y Cumaru. Médio Tapajós es más grande que el estado de Sergipe.

¿LEGAL O ILEGAL?

Médio Tapajós es un buen ejemplo de la delgada línea que divide la minería artesanal de la legal. La reserva fue creada por el Gobierno Federal en 1983 en el momento de la fiebre del oro de Serra Pelada, en el estado de Pará. A principios de la década de 1980, decenas de miles de mineros artesanales se trasladaron a la zona que rápidamente se convirtió en una mina de oro al aire libre y en escenario de mucha violencia.

Desde entonces, los mineros artesanales –conocidos en Brasil como garimpeiros– han tratado de legalizar sus operaciones en áreas que pueden explotarse en la reserva, pero se ven obstaculizados por la lentitud de las agencias ambientales, una queja común entre las grandes y pequeñas empresas de la industria.

Una fuente de ANM señaló a BNamericas que el organismo de control no tiene datos disponibles sobre minería artesanal en Brasil.

CONTROVERSIA

Bolsonaro ha suscitado controversia con su postura de extrema derecha sobre varios temas, incluida la apertura de la Amazonía a la minería y la tala de árboles, y su escepticismo sobre el medio ambiente.

Sin embargo, sus planes para minar las áreas indígenas de Brasil requerirán un cambio en la Constitución, según el regulador ambiental, Ibama.

Además, cualquier cambio constitucional necesita una mayoría de dos tercios tanto en la Cámara Baja como en el Senado.

Actualmente, la explotación económica en terrenos indígenas está regulada por la Constitución y el estatuto indígena, una ley de 1973 redactada por el gobierno militar que lideraba el país en ese momento.

El estatuto sostiene que los terrenos indígenas son propiedad del Gobierno Federal, pero una vez demarcada, la posesión se otorga a las comunidades indígenas que viven en el área.

Además, la Constitución preserva los derechos nativos de los pueblos indígenas a la tierra, y las comunidades deciden su uso por medios tradicionales. Sin embargo, se permiten las plantaciones comerciales.

La ley prohíbe la minería comercial, pero sí la artesanal en superficie que practican las comunidades.

RESERVA NATURAL

Bolsonaro no ha dudado en brindar su apoyo repetidamente la minería comercial en la reserva natural Renca como forma de generar riqueza en la zona norte del país.

La minería comercial en Renca se autorizó mediante un decreto del anterior presidente Michel Temer. Sin embargo, después de masivas protestas en el país y el extranjero, la medida se revocó en septiembre de 2017.

El área de 46.45 km2, rica en cobre y oro, se encuentra en la frontera norte de los estados de Pará y Amapá, y está cerrada a inversionistas extranjeros desde su creación en 1984. Con información del portal bnamericas.com

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