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Metro de Buenos Aires demanda al de Madrid por venderles trenes con amianto

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Las autoridades del subterráneo de Buenos Aires entablaron este martes una demanda civil por daños y perjuicios contra el Metro de Madrid por venderles —a sabiendas— trenes de segunda mano con asbesto o amianto, un mineral cancerígeno y prohibido. La demanda consta en los registros judiciales de la capital española.

Sbase, la empresa pública que opera el metro de la capital argentina, exige que los españoles les paguen 14.978.395,9 euros, equivalentes a más de US$ 16,7 millones, además de las costas procesales, de acuerdo con la demanda.

También quiere que el Metro de Madrid los deje indemnes en los procesos que se siguen en Buenos Aires.

En 2018, las autoridades de la compañía sostuvieron ante la Asamblea de Madrid que no había riesgo para trabajadores ni pasajeros en esos trenes porque el material nocivo estaba encapsulado.

El Subte -como se le conoce a la red del metro de Buenos Aires- estableció el monto de la demanda a través de una pericia realizada por técnicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que determinó el costo y adaptación de los CAF 5000 en el metro porteño, de acuerdo con la presentación.

Los trenes fueron adquiridos durante la gestión del entonces jefe de Gobierno de Buenos Aires y actual presidente del país, Mauricio Macri. En febrero de 2018, salió a la luz que contenían esta sustancia peligrosa. Si bien el subterráneo adquirió 6 trenes para un total de 36 vagones, la demanda es por 24 vagones CAF 5000.

El subterráneo de Buenos Aires también incluye en la demanda que los documentos que acompañaron la venta de los trenes no hubo una sola referencia a la presencia de este mineral cancerígeno.

Al menos 11 trabajadores de los talleres del subterráneo han sido diagnosticados con placas pleurales en sus pulmones, una afección provocada por el asbesto, según informaron las autoridades porteñas.

En la demanda civil, Buenos Aires sostiene que el Metro de Madrid sabía que los vagones no eran “aptos” para ser comercializados y en circulación.

En cuanto a la responsabilidad de las autoridades del subte, en Sbase sostienen que “en ningún caso” podían considerar que el Metro de Madrid les estuviera vendiendo “equipos contaminados”, violamdo la reglamentación vigente tanto en España como en la Unión Europea.

El presidente de Sbase (Subte de Buenos Aires), Eduardo De Montmollin, reconoció en una entrevista con CNN que los planos de los vagones adquiridos a España indicaban la presencia de esta sustancia cancerígena, pero sostuvo que las autoridades argentinas no lo advirtieron.

Es cierto que hay documentación que dice eso pero no había manera de afirmar o validar si esto era efectivamente cierto o no”, dijo el titular de la empresa pública. “No puedo garantizar que se haya leído todas y cada una de las páginas de los manuales técnicos. Pero asumimos que si en la documentación figuraba algo el Metro de Madrid había tomado ya partido, había tomado medidas y que lo que nos estaban vendiendo, ellos estaban en condiciones de poder venderlo”, agregó De Montmollin.

El funcionario también admitió que las autoridades de Buenos Aires no consultaron al Metro de Madrid si los vagones eran seguros para la salud y si cumplían con la legislación argentina, que prohibió en 2001 el amianto o asbesto. “No fue un tema de discusión: ‘Che estos trenes tienen asbesto, ¿qué hiciste con el asbesto?’”, aseguró De Montmollin.

En Sbase dijeron que “la demanda tiene que ver con implicaciones civiles, derivadas del hecho de que Metro de Madrid vendiera vagones con amianto sin advertir expresamente de ello. La empresa estatal debería haber obrado en el marco de la normativa española que desde 2001 prohíbe la comercialización de equipos con amianto”.

Además, las autoridades porteñas señalan que Metro no retiró ni extrajo el asbesto de los trenes antes de venderlos.

En la demanda, las autoridades de Buenos Aires también resaltaron que el Metro de Madrid habría actuado “como si los equipos no tuviesen amianto”, pero “no lo ignoraba ni podía ignorar” el riesgo que significaba tanto para los usuarios como para los trabajadores en el subterráneo porteño.

¿Podría haber evitado el metro porteño la importación de trenes con asbesto o amianto? ¿Sabían las autoridades del Metro de Madrid que estaban vendiendo trenes con un material prohibido y potencialmente cancerígeno?

En España y Argentina, el asbesto o amianto fue prohibido en 2001. Dos años después, el Metro de Madrid identificó en un informe los sitios que aún contenían esta sustancia.

En 2018, la Asamblea de Madrid conformó una comisión parlamentaria para investigar la presencia de esta sustancia en toda la red madrileña y determinar las responsabilidades de las autoridades el metro por no haber prevenido las enfermedades de los trabajadores.

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