La fiebre de los minerales más codiciados regresa a los Pirineos

La fiebre de los minerales más codiciados regresa a los Pirineos

Compartir

Los Pirineos han sido desde tiempo inmemorial una zona de gran actividad minera, pero la extracción de minerales se había ido abandonando por falta de rentabilidad, razones medioambientales y de salud y por ser considerada incompatible en un territorio sujeto a normativas de conservación del patrimonio natural.

Toda esta situación puede cambiar radicalmente si, finalmente, se autoriza un gran proyecto de explotación a la búsqueda de tungsteno, también conocido como wolframio y que se utiliza en la elaboración de bombillas, en el municipio de Alt Àneu, en el Pallars Sobirà (Proyecto Aurenere) y que abarca también el otro lado de la frontera (Proyecto Couflens). En Alt Àneu, el plan está impulsado por la empresa Neometal Spania. Territori i Sostenibilitat, a la vista de los informes medioambientales, autorizará o no, una investigación más avanzada.

El proyecto pretende realizar perforaciones, en un área de montaña de 27 km2

La comarca ha reaccionado en contra de esta nueva fiebre del oro. La consideran una amenaza para el patrimonio natural que alteraría la economía comarcal, aun teniendo en cuenta posibles beneficios o puestos de trabajo. Impulsados por las administraciones locales, los habitantes de Isil y Alòs d’Isil han constituido la plataforma Salvem Salau, el puerto en el que se pretenden realizar las perforaciones, con una extensión de 27 km2. Según Sofía Isús, presidenta de la Entidad Municipal Descentralizada de Isil, “no entendemos que se puedan permitir unas prácticas mineras tan agresivas en una zona tan ecológicamente sensible que es hábitat de numerosas especies protegidas, entre ellas el oso pardo”.

Esta es la primera contradicción que denuncia la plataforma, pero también que, en caso de autorizar la explotación, todo el tráfico pasaría “por nuestros pueblos”. La plataforma, que se coordina con la organización francesa, Stop Mine Salau, ha pedido a la dirección del Parc Natural de l’Alt Pirineu, una “normativa de usos que vele por las actividades que se pueden acoger”.

Hay permiso para explorar la búsqueda de cobalto en el Baix Pallars

El geólogo asesor de la plataforma, Josep Maria Mata Perelló, profesor de la Escola de Mineria de Catalunya, cree que el estudio ambiental en el que se basa Neometal presenta “graves errores, como no tener en cuenta la fracturación de las rocas”. En su opinión, la roca tiene fallas y esto puede hacer que los fluidos se escapen y contaminen las aguas subterráneas, de donde pasarían a las fuentes y a los ríos”. Mata recuerda la contaminación del río Salat, que vierte sobre Francia, por la explotación de la mina Salau en los ochenta. “La UE considera el tungsteno un metal estratégico. Quiere saber cuántas reservas hay en Europa para depender lo menos posible de China”, afirma, y añade que en toda España hay peticiones de prospección.

Los Pirineos han sido desde tiempo inmemorial una zona de gran actividad minera, pero la extracción de minerales se había ido abandonando por falta de rentabilidad, razones medioambientales y de salud y por ser considerada incompatible en un territorio sujeto a normativas de conservación del patrimonio natural.

Toda esta situación puede cambiar radicalmente si, finalmente, se autoriza un gran proyecto de explotación a la búsqueda de tungsteno, también conocido como wolframio y que se utiliza en la elaboración de bombilla, en el municipio de Alt Àneu, en el Pallars Sobirà (Proyecto Aurenere) y que abarca también el otro lado de la frontera (Proyecto Couflens). En Alt Àneu, el plan está impulsado por la empresa Neometal Spania. Territori i Sostenibilitat, a la vista de los informes medioambientales, autorizará o no, una investigación más avanzada.

El proyecto pretende realizar perforaciones, en un área de montaña de 27 km2

La comarca ha reaccionado en contra de esta nueva fiebre del oro. La consideran una amenaza para el patrimonio natural que alteraría la economía comarcal, aun teniendo en cuenta posibles beneficios o puestos de trabajo. Impulsados por las administraciones locales, los habitantes de Isil y Alòs d’Isil han constituido la plataforma Salvem Salau, el puerto en el que se pretenden realizar las perforaciones, con una extensión de 27 km2. Según Sofía Isús, presidenta de la Entidad Municipal Descentralizada de Isil, “no entendemos que se puedan permitir unas prácticas mineras tan agresivas en una zona tan ecológicamente sensible que es hábitat de numerosas especies protegidas, entre ellas el oso pardo”.

Esta es la primera contradicción que denuncia la plataforma, pero también que, en caso de autorizar la explotación, todo el tráfico pasaría “por nuestros pueblos”. La plataforma, que se coordina con la organización francesa, Stop Mine Salau, ha pedido a la dirección del Parc Natural de l’Alt Pirineu, una “normativa de usos que vele por las actividades que se pueden acoger”.

Hay permiso para explorar la búsqueda de cobalto en el Baix Pallars

El geólogo asesor de la plataforma, Josep Maria Mata Perelló, profesor de la Escola de Mineria de Catalunya, cree que el estudio ambiental en el que se basa Neometal presenta “graves errores, como no tener en cuenta la fracturación de las rocas”. En su opinión, la roca tiene fallas y esto puede hacer que los fluidos se escapen y contaminen las aguas subterráneas, de donde pasarían a las fuentes y a los ríos”. Mata recuerda la contaminación del río Salat, que vierte sobre Francia, por la explotación de la mina Salau en los ochenta. “La UE considera el tungsteno un metal estratégico. Quiere saber cuántas reservas hay en Europa para depender lo menos posible de China”, afirma, y añade que en toda España hay peticiones de prospección.

Fuentes de Neometal dijeron a La Vanguardia que el informe presentado a la Generalitat demuestra que la afectación sería mínima. “Contamos con una amplia experiencia en el desarrollo de programas de investigación similares a este, y siempre operamos de acuerdo con los más altos estándares mundiales de tecnología, salud, seguridad y medio ambiente”, aseguran.

Neometal está dispuesta a explicar su proyecto a los vecinos, a colaborar con empresas locales para crear puestos de trabajo y a cumplir escrupulosamente toda la normativa. “La solicitud del programa de investigación incluye un proyecto de restauración del área afectada para garantizar que se recupere el estado original. Esto es posible gracias a las nuevas tecnologías a nuestra disposición”, afirman por escrito. La empresa asegura que “la investigación está diseñada para tener un impacto mínimo en el medio ambiente”. “Lo confirma –añade– la consultora Amphos 21 en su evaluación de impacto ambiental. La máquina perforadora es muy pequeña, aproximadamente del tamaño de un automóvil, y no crearemos nuevas pistas ni habrá contaminación de los ríos cercanos o de los acuíferos”.

Los partidos que forman el Govern apoyan que se complete el expediente. Sólo los comunes y la CUP se alinean con Salvem Salau contra la búsqueda de wolframio. El Síndic de Greuges ha abierto una investigación sobre la idoneidad del proyecto, que tiene el apoyo de la Junta de Govern del Col·legi d’Enginyers Tècnics i de Grau en Mines i Energia de Catalunya. “Estamos seguros de que es posible explotar de forma sostenible cualquier yacimiento, incluso en el Pirineo, siempre y cuando las cosas se hagan bien”, afirma en un comunicado.

El debate sobre esta nueva fiebre del oro no acaba aquí. Otra empresa ha pedido permiso para investigar yacimientos de cobalto en otra zona de gran valor natural y paisajístico, la localidad de Peramea, en el municipio de Baix Pallars, cerca del lago de Montcortès. La misma empresa quiere investigar en La Torre de Cabdella, en plena Vall Fosca.

Información tomada del portal www.lavanguardia.com