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Los datos estadísticos indican que la industria extractiva formal emplea a más de 3.7 millones de trabajadores en el mundo y que más de 20 millones practican la minería de forma artesanal.

Lo anterior demuestra que esta es una industria que ofrece una importante fuente de ingresos para un país, especialmente para aquellos considerados en vías de desarrollo. Sin embargo, pese a su importancia, existe una percepción errónea del sector.

Algunos de sus detractores se basan en la cantidad de empleos directos que se ofrecen, sin tomar en cuenta que otros negocios se forman alrededor de la mineria, entre ellos los proveedores, lo que implica empleos indirectos derivados del sector minero.

Los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que para 2002, en el sector de la industria extracticva, un total de 1.5 millones de personas estaban empleadas en los países desarrollados y 2.2 millones en los considerados en vías de desarrollo.

Las empresas de capital canadiense son muy productivas y generan fuentes de empleo y desarrollo, en diversos países porque agrupan a unas mil compañías dedicadas a la exploración en más de 100 países, con unos 4,300 proyectos mineros en etapas de desarrollo.

Situación en Guatemala

La generación de empleos de minas y canteras en Guatemala se estima unos seis mil puestos de trabajos directos, en su mayoría, ubicados en el interior del país, ya que este sector lleva desarrollo a las comunidades donde se instalan.

El estudio de “La Situación Económica, Fiscal y Financiera de la Industria Extractiva o Minas y Canteras”, de la Central American Business Inteligence (CABI), demuestra la falta de estadísticas periódicas para el sector, lo que impide contar con elementos para un mejor análisis.

La principal referencia son los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), pero estos tiene problemas de origen debidos al diseño de la boleta y cuestionarios elaborados para determinar el tipo de empleo e ingresos.

Según el INE, en 2004, el sector minero registra 3,279 empleos urbanos y 6, 093 en el área rural, para un total de 9,372en todo el país. Sus datos revelan que en 2010, 381 mil empleos fueron urbanos y 260 mil rurales, para un total de 642 trabajadores.

CABI tomó como fuente el reporte de afiliación del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), correspondiente a mayo de 2015, que indica que la mano de obra contratada es la mejor pagadadel país, con salarios, en promedio, de Q8,540 mensuales.

Esto ocurre con una explotación apenas del 0.8% del territorio nacional y significa para el Estado, el 17% del total de ingresos por divisas, pago de impuestos directos por Q5.4 mil millones y pago de regalías y aportes directos a ministerios y municipalidades específicas por Q781 millones, todo ello en los últimos diez años.

Sin duda, su aporte económico es una base importante para el desarrollo del país, la cual está en peligro ante la falta de una política nacional que defina las reglas claras para la inversión, porque sin esta, el sector corre el riesgo de desaparecer.