Mineras e hidroeléctricas generan empleos e ingresos para la población

Mineras e hidroeléctricas generan empleos e ingresos para la población

La falta de empleo digno es una causa de la migración

Compartir

La falta de oportunidades para alcanzar una vida digna, es una de las razones para que ocurra la migración, según se establece en el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, suscrito en 2014 entre los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, junto al vicepresidente de los Estados Unidos, en ese momento Joe Biden.

En dicho plan se evidencia que, en los últimos años, los países del Triángulo Norte se han enfrentado a una constante y creciente migración, considerada en un 9% de la población de cada país, lo cual significa una gran pérdida de capital humano.

Con las nuevas políticas del gobierno de Donald Trump en el tema migratorio, crece el temor de un incremento a las deportaciones, las cuales de por sí, fueron las más altas durante la administración del presidente Obama.

Entonces, si la única forma de evitar la migración es crear fuentes de empleo en el país, el objetivo del Gobierno debe ser fomentar el empleo.

Una forma de lograrlo, es por medio de la reglamentación del Convenio 169, para tener una interpretación clara relativa al tema de las consultas y así dejen de estar en peligro los proyectos mineros e hidroeléctricos, dos grandes fuentes de trabajo.

Laura Castañeda en su columna Sociedad de Plumas, del domingo 20 de febrero, indica que las únicas oportunidades verdaderamente atractivas de trabajos dignos y decentes para jóvenes en el interior, lo ofrecen las industrias como la minería e hidroeléctricas.

Castañeda indica que estas empresas se instalan en territorios olvidados, con la formalidad de los negocios serios, y generan impuestos con que los que el Estado no cuenta. Además, brindan oportunidades de trabajos con estabilidad, por lo que sus colaboradores jamás piensan en renunciar, emigrar o meterse en negocios ilícitos.

Pero también, como lo señala Castañeda, la falta de políticas de Estado y reglamentos como el del 169, propician vacíos legales que son aprovechados por grupos opositores a la minería y a las hidroeléctricas, hasta lograr detener los proyectos y dejar sin sustento a miles de personas, que nuevamente voltean a ver hacia el norte, como su única esperanza.

El cierre de cada industria establecida se traduce en menos oportunidades para las generaciones, presentes y futuras, de esas poblaciones sumidas en el olvido y cuyos integrantes no van a encontrar otra alternativa que migrar, o continuar sumidos en los círculos de pobreza.

Lo peor, pueden resultar vinculados con las actividades ilícitas.

Foto: eitiguatemala