La industria extractiva en Guatemala, un poco de historia parte I

La industria extractiva en Guatemala, un poco de historia parte I

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Hablar de minería desata opiniones diversas en la sociedad guatemalteca, con el afán de conocer más sobre este tema que no deja de generar polémica, publicaremos algunos datos históricos sobre esta práctica en nuestro país.

Desde los primeros tiempos, el ser humano se ha valido de su entorno para transformar y mejorar su forma de vida, es así, como los habitantes prehispánicos utilizaron algunos minerales y rocas para la fabricación de herramientas y artículos suntuarios. Para las sociedades antiguas, la adquisición y transformación de estas materias primas era importante, a tal grado, que actualmente podemos establecer el nivel tecnológico que ellos alcanzaron, como también nos permite establecer las rutas de contacto o “comercio” que ellos establecieron, gracias al hallazgo de materias autóctonas de una región en otra.

La utilización de las rocas y minerales estaba condicionada a la región de origen de éstas y fueron los contactos interregionales lo que facilitó la adquisición entre un área a otra. Materias primas. Entre las rocas ígneas con mayor utilización, tenemos al basalto, tipos andesita y riolita, las que fueron utilizadas para la fabricación de morteros (piedras de moler), percutores (martillos), esculturas (altares y estelas) y su uso se difundió en la mampostería, al igual que la toba. El gabro y el granito los podemos encontrar como materia prima en la fabricación de hachas, pulidores y en la escultura. Sin embargo, la roca volcánica con mayor difusión fue la obsidiana, con la cual se fabricaron todo tipo de herramientas cortantes, como cuchillos y puntas de proyectil. Esta roca vítrea nos permite establecer rutas de comercio o contacto, ya que de los yacimientos que existen en Guatemala, fueron exportadas materias primas a lugares como las costas y el altiplano mexicano.

Tuvo una buena difusión en la parte norte de Centroamérica y más aun, se han recuperado artefactos de este material (de fuentes guatemaltecas) en las islas caribeñas y en Sudamérica. Entre las rocas de origen sedimentario, más comunes, tenemos a la caliza, utilizada como bloques en mampostería, escultura de monumentos y para la elaboración de cal. La roca sedimentaria con mayor utilización fue el pedernal y su uso es similar al de la obsidiana. Tenemos también a la arenisca, utilizada para la escultura y el conglomerado, útil para la fabricación de percutores y piedras de moler.

En secadores más reducidos, se explotó la sal de roca, cuya explotación aún perdura. Entre las rocas metamórficas con utilización prehispánica tenemos a la mica y el talco, como desgrasante en la cerámica. El esquisto micáceo, gneis, filita y el esquisto, fueron utilizadas como lajas en la construcción de edificaciones como también para pulidores. Otras rocas como la serpentina, anfibolita y la eclogita fueron seleccionadas para la elaboración de figurillas, hachas y artículos decorativos. El caso de la eclogita es importante para establecer contactos regionales, debido a que de este material se han encontrado artefactos en la isla de Cozumel (México) y a la fecha, los únicos yacimientos de este material reportados para Mesoamérica es la región del río Motagua.

En lo que se refiere a los minerales tenemos al caolín, como material para la elaboración de la cerámica; el cuarzo, con el cual se fabricaron innumerables herramientas; el alabastro se utilizó como material decorativo; el cinabrio y la limonita como pigmentos. El mineral con mayor importancia en la industria prehispánica es la jadeíta, que a pesar de sus múltiples variedades, arqueológicamente fueron utilizadas únicamente algunas especies, seleccionadas únicamente por su color. (Con información del Ministerio de energía y minas)