Guatemala, Honduras y Nicaragua se unen ante retos climáticos que afrontan agricultores

Guatemala, Honduras y Nicaragua se unen ante retos climáticos que afrontan agricultores

Compartir

Organizaciones de agricultores hortícolas, universidades y empresas proveedoras de insumos de Guatemala, Honduras y Nicaragua han unido esfuerzos para generar innovaciones que respondan a los desafíos para cultivar y disminuir su vulnerabilidad derivada del cambio climático.

La iniciativa se orienta a dar respuesta a cómo continuar produciendo de forma sostenible, qué innovaciones son necesarias y cómo llevarlas a la práctica, indicó en un comunicado la organización internacional Rikolto, antes conocida como VECO, que trabaja conectando a todos los actores del sistema alimentario.

En esa misma línea, Rikolto recién ha auspiciado un taller en Honduras, de dos días, sobre producción de hortalizas bajo sistemas hidropónicos.

El taller fue auspiciado en alianza con la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), la empresa Rijk Zwaan, la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (Funder), la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León, y el Consorcio Agrocomercial de Honduras.

La jornada se orientó a compartir las lecciones aprendidas en la producción de hortalizas en cuatro fincas de las empresas socias del consorcio y a la vez adquirir nuevos conocimientos de parte de las universidades.

El taller surgió para que agricultores y universidades de los tres países mediante el programa de gestión del conocimiento para la producción sostenible de hortalizas, financiado por la provincia de Flandes, Bélgica, promuevan la gestión del conocimiento a través de acciones formativas como escuelas de campo, intercambios en Centroamérica y visitas a cooperativas hortícolas al país europeo.

Rikolto ejecuta en Honduras un plan piloto bajo el sistema de hidroponía, por y para agricultores de hortalizas en Centroamérica, que podría inspirar a seis ciudades a nivel internacional.

La hidroponía es un método utilizado para cultivar plantas usando disoluciones minerales en vez de suelo agrícola.

Es un hecho que cada vez es más complicado para los agricultores producir a campo abierto debido al aumento de las temperaturas y nuevas enfermedades en los cultivos; sin embargo, podría ser aún más desafiante que la población identifique estas amenazas no solo como propias, sino como urgentes, indicó Rikolto en un comunicado.

En el mundo los productores a pequeña escala son responsables de cultivar el 70 % de los alimentos que ponemos en nuestros platos”, añade la información.

El coordinador del proyecto que ejecuta actualmente Rikolto, Germán Flores, indicó que aprendieron “mucho de los primeros pilotos” y que el primer desafío fue identificar los cultivos que efectivamente pueden darse con hidroponía para conocer los costes de producción y su rentabilidad.

Otro problema que encontramos fue la temperatura del agua. Ahora estamos utilizando una malla para bajar la temperatura entre 2 y 3 grados en los invernaderos y estamos validando estructuras de enfriamiento en los tanques de agua ubicándolos en casetas con paredes de carbón o pedazos de teja, lo que será efectivo sobretodo en los lugares con las temperaturas más altas”, explicó Flores.

Añadió que el tercer desafío fue hallar semillas de lechuga, las que se pueden producir arriba de los 1.000 metros sobre el nivel del mar, aunque no se sabe si se pueden obtener a 500 metros y que por eso se busca validarlo y analizar si es posible su producción comercial.

Edwin de León, expositor en el taller por la UVG, dijo que como universidad vienen “a presentar información pero aún más relevante”.

Estamos aquí para aprender de las dificultades de los agricultores. Los agricultores enfrentan las mismas problemáticas en los tres países, como investigador me llevo la tarea de promover investigaciones que se basen en los conocimientos de los productores y el académico”, agregó.

Este año, Rikolto, como parte de su programa internacional “Sistemas Alimentarios Sostenibles y Resilientes”, que a nivel global se conoce como “Food Smart Cities”, está desarrollando un ciclo de aprendizaje y comunicación.

El propósito es aumentar la visibilidad de las iniciativas de las ciudades y territorios desde el punto de vista alimentario, visibilizar a los actores locales, compartir las mejores prácticas y enfoques entre las ciudades de Quito (Ecuador), Ghent (Bélgica), Solo (Indonesia), Da Nang (Vietnam) y Arusha (Tanzania), socias de Rikolto en este programa y poner en marcha nuevas colaboraciones.

Tal vez le interese leer…

Debemos cambiar la producción de comida para salvar al planeta