Estos proyectos de empleo para jóvenes están respondiendo a los desafíos planteados...

Estos proyectos de empleo para jóvenes están respondiendo a los desafíos planteados por la COVID-19

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Foto: Banco Mundial

¿Cómo hacen los programas de empleo juvenil para abordar la pandemia de COVID-19 y adaptar sus contenidos y modelos de ejecución de modo de garantizar un apoyo continuo a los beneficiarios? La iniciativa Soluciones para el Empleo de los Jóvenes (S4YE) (i) quiso averiguarlo. En los últimos meses, hemos estado en contacto con nuestros asociados de la Cartera de Proyectos de Impacto (IP) (i), una comunidad de práctica de 44 programas innovadores de empleo para jóvenes implementados por nuestras organizaciones asociadas.

En nuestra nueva reseña informativa de S4YE, “¿Cómo se adaptan los programas de empleo para jóvenes a la COVID-19?” (PDF, en inglés), analizamos seis tendencias clave que observamos en los programas dirigidos por nuestros asociados de IP en respuesta al coronavirus.

 

Programas de empleo para jóvenes

1. Aceleración del aprendizaje remoto

Las organizaciones han transformado los contenidos de sus clases en módulos de aprendizaje más pequeños, autoguiados y atractivos. La empresa Visa (i), por ejemplo, está elaborando videos cortos para proporcionar las ideas esenciales sobre algunos de los temas de sus cursos de instrucción financiera (como “Conocimientos prácticos relativos al dinero”) y así captar la atención de los jóvenes que acceden a la información a través de teléfonos móviles. Estos videos dirigen a los usuarios a otras páginas de recursos para obtener información más detallada sobre un tema.

Además, los asociados de IP han aumentado el uso de las aplicaciones móviles, las plataformas de mensajes de texto (SMS) y los programas de radio para acelerar el aprendizaje a distancia de las personas de comunidades rurales que no tienen acceso a computadoras. Harambee (i), una empresa social de Sudáfrica, está trabajando con las Naciones Unidas para crear cursos móviles con bajo uso de datos (menos de 10 MB) que estarán dirigidos a poblaciones vulnerables, como los jóvenes refugiados. Y Educate! (i), una organización sin fines de lucro que se dedica al problema del desempleo en África, convirtió sus programas educativos en lecciones de radio que se enseñarán a través de las estaciones emisoras locales para llegar a las comunidades con baja conectividad de banda ancha.

2. Ampliación de las operaciones virtuales

Los asociados de IP de S4YE han pasado las operaciones del personal a formatos virtuales; para esto, han aumentado la inversión en herramientas tecnológicas, han proporcionado apoyo para el fortalecimiento de la capacidad y han adaptado las políticas de recursos humanos para incluir el trabajo fuera del lugar habitual. Accenture (i), una empresa de servicios profesionales e integrante de S4YE, ha desarrollado una guía sobre formas de trabajo virtuales (PDF, en inglés) que ofrece asesoramiento práctico para ayudar a las organizaciones sin fines de lucro de todo el mundo a adaptarse al trabajo virtual. ÁNIMA, una empresa de educación de Uruguay, está incorporando inteligencia artificial para automatizar procesos tales como la selección de candidatos para su programa de estudio y trabajo. El equipo creó un chatbot llamado “Animin” para WhatsApp, que contribuirá al proceso de inscripción, algo que antes de la COVID-19 se llevaba a cabo a través de visitas a las escuelas y talleres presenciales.

3. Colaboración abierta para recibir ideas de los jóvenes

En los primeros meses de la pandemia, en varios proyectos de IP de S4YE se pusieron en marcha iniciativas de colaboración abierta, como hackatones y desafíos de innovación para apoyar soluciones locales encabezadas por jóvenes con nuevas ideas para abordar la pandemia.  Por ejemplo, la fundación Ventures Platform (i), una incubadora y aceleradora de empresas que trabaja en toda África, apoyó al Centro de Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC) mediante la identificación y ampliación de soluciones encabezadas por los jóvenes para el sistema nacional de atención de la salud; algunos ejemplos de estas soluciones son una herramienta de autoevaluación de riesgos en línea (i), una línea directa de respuesta a crisis manejada con inteligencia artificial (i) y un sistema de gestión de casos diseñado para la asignación de recursos por parte de los organismos de atención de la salud (i).

4. Promoción de la participación juvenil

A través de los proyectos, se están creando espacios digitales seguros para promover la participación de los jóvenes y permitir que colaboren y contribuyan a gestionar el impacto de la crisis. Por ejemplo, en el contexto del proyecto de Oxfam Empower Youth for Work (EYW) (Empoderar a los jóvenes para el empleo) (i), se ha producido un pódcast llamado “Power in the Pandemic” (Poder en medio de la pandemia) para compartir las experiencias de los jóvenes durante la crisis de la COVID-19. El pódcast pone de manifiesto la forma en que los jóvenes de Pakistán, Etiopía, Bangladesh, Canadá e Italia están aprovechando su poder para tomar medidas locales.

5. Apoyo a las pequeñas empresas con herramientas digitales

Las pequeñas empresas, que son responsables de más de la mitad del empleo mundial, se han visto entre las más afectadas por la pandemia (PDF, en inglés). Muchas de ellas carecen del flujo de caja y el capital necesarios para atravesar largos períodos de ventas reducidas o nulas. La COVID-19 ha exacerbado la brecha digital entre las empresas más grandes y las pequeñas empresas, que a menudo tienen herramientas digitales limitadas.  Para superar esta dificultad, algunos asociados de IP, como Youth Business International (i), están capacitando a pequeñas empresas en materia de comercio electrónico, marketing digital, integración de billeteras electrónicas y vinculación con proveedores y prestadores de servicios asociados a través de canales virtuales, y están utilizando las herramientas de los medios sociales para establecer redes de contactos.

6. Identificación de nuevas oportunidades de empleo

La pandemia ha dado lugar a la aparición de nuevas oportunidades en el sector de los servicios prestados por medios electrónicos y en el sector de la salud. Los almacenes, las farmacias y los mercados de comercio electrónico ayudan a mantener el acceso de los consumidores a los productos esenciales (alimentos, medicamentos, artículos de aseo, etc.) y se esfuerzan por mantener seguros a los clientes, empleados y proveedores. En Kenya, Educate! (i) desarrolló, para su plataforma de aprendizaje móvil, la herramienta NawiriPro (i), un sistema de capacitación especializada para los mensajeros y conductores de motocicletas boda-boda. Esto ayudó a transmitir a los jóvenes competencias de conducción y a enseñarles a utilizar Google Maps. El éxito de esta capacitación ágil y muy solicitada condujo a un aumento de los ingresos de los jóvenes (de USD 5 a USD 30 al día en algunos casos). Recientemente, la plataforma fue seleccionada por la Fundación Bill y Melinda Gates (i) como uno de los dos “aceleradores” de 2020.

S4YE (i) es un programa mundial de múltiples partes interesadas organizado por el Grupo de Empleo del Departamento de Prácticas Mundiales de Protección Social y Empleo del Grupo Banco Mundial. Su función es identificar, administrar, aprovechar y ampliar innovaciones relativas a programas de empleo para jóvenes. S4YE conforma una amplia red de partes interesadas que incluye a: 1) más de 35 empresas privadas (Consejo Asesor del Sector Privado de S4YE); 2) un conjunto de 44 proyectos de empleo para jóvenes innovadores y de alto potencial (Cartera de Proyectos de Impacto de S4YE) dirigidos por organizaciones no gubernamentales y empresas sociales de primer nivel; 3) un grupo de 17 jóvenes emprendedores (Grupo de Asesores Jóvenes) que proporcionan su punto de vista sobre los productos de S4YE, y 4) una red de personal técnico del Grupo Banco Mundial que lleva adelante más de 150 operaciones de empleo para jóvenes en 69 países que, en total, invierten más de USD 17 000 millones. Los miembros fundadores de la coalición S4YE son el Banco Mundial, Accenture, la Fundación Rockefeller, la Fundación Mastercard, Microsoft, Plan International, International Youth Foundation (IYF), Youth Business International (YBI), la Corporación RAND, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los Gobiernos de Noruega y Alemania, y la Oficina de las Naciones Unidas del Enviado del Secretario General para la Juventud.

Fuente: Banco Mundial

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