Corindón, Níquel y Cromo, ¿qué son y para qué sirven?

Corindón, Níquel y Cromo, ¿qué son y para qué sirven?

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Corindón – Con dureza extra

Dada su elevada dureza el corindón ocupa el noveno lugar en la escala de Mohs y es susceptible de ser tallado dando lugar a piedras preciosas muy solicitadas. Algunas variedades son los conocidos rubíes de color rosa, rojo, como el rebuscadísimo o los zafiros azules.

En sus variedades menos valoradas su extrema dureza lo convierte en un importante abrasivo y por su por su elevado punto de fusión (2.050 ºC) que permite utilizarlos en la fabricación de productos refractarios.

En las islas griegas de Naxos y Samos, así como en Estados Unidos, se encuentran importantes yacimientos para uso industrial.

Níquel – Para industria pesada

El uso del níquel se remonta aproximadamente al siglo IV a. C., generalmente junto con el cobre, ya que aparece con frecuencia en los minerales de este metal. Manuscritos chinos sugieren que el “cobre blanco” se utilizaba en Oriente hacia 1700 al 1400 a. C.; sin embargo, la facilidad de confundir las menas de níquel con las de plata induce a pensar que en realidad el uso del níquel fue posterior, hacia el siglo IV a. C

Actualmente el 65% del níquel consumido en el mundo se utiliza para la fabricación de acero inoxidable, el resto se utiliza en la fabricación de baterías y catalizadores. Francia y Canadá son los mayores productores.

Cromo – Protección antióxido

Metal de transición duro, frágil y acerado, se utiliza en la industria metalúrgica por su resistencia a la corrosión y acabado brillante. Se utiliza en aleaciones de acero inoxidable, procesos de cromado mediante electrodeposición y en pinturas como tratamiento antioxidante.

El cromo se obtiene comercialmente calentando la cromita en presencia de aluminio o silicio mediante un proceso de reducción. Aproximadamente la mitad de la cromita se extrae de Sudáfrica. También se obtiene en grandes cantidades en Kazajistán, India y Turquía.

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